RESUMEN: Para transmitir la experiencia de lo sagrado, Séneca recurre tanto al léxico como a la imaginación. En cuanto al léxico, resulta especialmente revelador el uso del término sacer en la Carta 41 (1-5). Ante la grandeza agreste de ciertos paisajes —afirma Séneca—, nos sobrecoge la sensación de que albergan una presencia sagrada; la misma certeza nos invade al hallarnos frente a un sabio, lo que revela la existencia de un principio divino en el hombre de bien —un sacer spiritus—, que no es sino una chispa de razón divina alojada en el corazón humano. Sin embargo, lo sagrado también se concibe a través de la imaginación: así ocurre en la extensa descripción alegórica del alma sabia de la Carta 115 (3-5), que no se limita a enunciar lo sagrado en términos conceptuales, sino que se esfuerza por transmitir su intuición; lo mismo sucede con los conjuntos metafóricos presentes a lo largo de toda la obra del filósofo, los cuales tienden a equiparar al sabio y a la sabiduría con la divinidad. De este modo, para el moralista, la fuente de lo sagrado reside menos en el dios estoico —difuso y excesivamente abstracto— que en el sabio y la sabiduría.
INTRODUCCIÓN
La expresión de lo sagrado en Séneca.
Para transmitir la experiencia de lo sagrado, Séneca recurre tanto a recursos léxicos como imaginativos. En el plano léxico, el uso del término sacer en la Carta 41 (1-5) resulta sumamente revelador. Ante la belleza agreste de ciertos paisajes, nos invade —según Séneca— la sensación de que ocultan una presencia sagrada; la misma convicción nos embarga al hallarnos ante un sabio, revelando así la existencia en el ser humano de un principio divino, de un sacer spiritus, que no es sino una chispa de la razón divina alojada en el corazón del hombre. Sin embargo, lo sagrado también puede aprehenderse mediante la imaginación: de ahí la extensa descripción alegórica del alma sabia en la Carta 115 (3-5), que ya no se limita a enunciar lo sagrado a través de conceptos, sino que intenta transmitir un conocimiento intuitivo del mismo; de ahí también los conjuntos metafóricos presentes en la obra del filósofo, que tienden a equiparar al sabio y a la sabiduría con la Divinidad. De este modo, para el moralista, el origen de lo sagrado reside menos en el Dios de la Estoa —diluido por una abstracción excesiva— que en el sabio y en la sabiduría.
L'expression du sacré chez Sénéque
Littérature Histoire Archéologie Cosmologie.


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